La historia de la humanidad está llena de símbolos que comenzaron significando algo positivo, y por antojo de algunos pocos terminaron degenerando en significados muy distintos. Tomemos el ejemplo de la esvástica: un símbolo auspicioso con una historia que data de al menos 5,000 años antes de que los movimientos ultraderechistas lo adoptaran como propio poco después de finalizar la Primera Guerra Mundial, y antes de que su uso fuese ineludiblemente vinculado al partido Nazi alemán durante la Segunda Guerra Mundial. En este caso, bastó mucho menos de medio siglo, una sola generación, para convertir un símbolo de buena fortuna de miles de años, en identificador de una de las cáfilas más abyectas y aberradas conocidas por el hombre. Del mismo modo, pocos años han bastado para que el tropel bárbaro que controla nuestro país se haya adueñado de un color tan hermoso como es el rojo para convertirlo en símbolo de su propio resentimiento. El rojo, un color tan poderoso, que excita el ánimo de quien lo viste, que ha simbolizado por siglos las más nobles pasiones humanas. El rojo, que ha representado el poder desde tiempos del Imperio Romano, que ha pintado nuestras banderas en virtud de la sangre derramada por nuestros próceres. El rojo, color del Muladhara Chakra, el nivel más básico e intenso de energía... en manos de quienes se hicieron del poder para corromperlo aún más, de quienes se hicieron de las instituciones para destruirlas, de quienes se hicieron del país para hundirlo. Como una gangrena, se han ido adueñando de todo cuanto encuentran a su paso para volverlo carroña, y hemos asistido a este infecto festín con absurda pasividad.
Hoy he decidido dejar esa pasividad a un lado y comenzar a recuperar lo que me han arrebatado, paso a paso. Y llámenme superficial, pero he decidido comenzar por el color rojo. Un gesto pequeño, aparentemente inofensivo, pero en lo profundo de mi ser y mi consciencia, un gesto tan simbólico y poderoso como la Toma de la Bastilla.
¡El rojo es un color, inexpropiable e irrenunciable!
(Con agradecimiento a Alex Rengel por la foto)




