domingo, 24 de febrero de 2013

Movie Time! - "Zero Dark Thirty"

Título en español: La Noche Más Oscura
Director: Kathryn Bigelow
Año: 2012
Escritor: Mark Boal (guión) 
Protagonistas: Jessica Chastain, Jason Clarke, Joel Edgerton
**** (Hay que verla!)

Debo comenzar por advertir que, si bien esta es una película muy bien hecha, no deja de ser una pieza de interés muy limitado, y tal vez es lo que más resiento de buena parte de las películas que este año nos fueron ofrecidas como las mejores: una visión excesivamente americocéntrica de la realidad. Sé que acabo de decir una perogrullada, pero es necesario el comentario toda vez que esta película puede carecer del menor interés para la audiencia externa, muy a pesar de que la historia en sí misma es muy interesante. Dicho esto, hay que admitir que es un film de grandísimos e innegables méritos, y tal vez el mayor de ellos es la falta de triunfalismo, lo cual contrarresta directamente lo anterior¡Vaya paradoja! Tomando como eje de la historia un capítulo bastante confuso y oscuro de la historia estadounidense contemporánea, que tuvo como desenlace la muerte de Osama Bin Laden, podía ser mucha la tentación de caer en la auto-indulgencia, y este film está muy lejos de hacerlo. Más bien, parece un retrato bastante fiel de las complejidades y las implicaciones éticas y humanas de todo el proceso. Esto gracias a un guión sobrio, muy bien hilvanado y estupendamente dirigido. Este no es el típico ejemplo de películas nacionalistas, banderitas americanas ondeando y discursos grandilocuentes. Más bien parece una invitación honesta a la autocrítica sin caer en retóricas liberales, un equilibrio muy difícil de lograr, y sin embargo lo alcanza. 

Como documento histórico, es un esfuerzo interesantísimo. Como pieza cinematográfica, es sobresaliente en su género. Un film muy inteligente, por decir lo menos. 

sábado, 23 de febrero de 2013

Movie Time! - "Amour"

Título en español: Amor
Director: Michael Haneke
Año: 2012
Escritor: Michael Haneke (guión e historia) 
Protagonistas: Emmanuelle Riva, Jean-Louis Trintignant
**** (Hay que verla!)

Aquí me encuentro en la posición de recomendar una película que me ha deprimido profundamente. Pero de igual modo pienso que hay que verla. He de advertir que es necesaria bastante fortaleza de carácter para hacerlo. Sin embargo, y aunque el tema de la película sugiera lo contrario, es precisamente la falta de sentimentalismo lo que hace de este film una obra maestra. Es también por ello que la estructura argumental es una clase magistral de guión: sencilla pero contundente. 

El film se sostiene, además, sobre actuaciones extraordinarias. Hay que enfatizarlo: extraordinarias. Extraordinarias. Es una película de actores, sin efectismo, sin excesos, sin edulcorante, y tal vez lo más importante, sin manipulación emocional. El espectador logra desarrollar un sentido de identificación con los personajes bastante peculiar, gracias a una combinación balanceada del guión y las actuaciones: imposible no ver en ellos a nuestros padres, tíos, abuelos, y aun a nosotros mismos, con dolor, con agradecimiento, con tristeza, con compasión, con el más profundo miedo. En lo personal, me ha resultado un film esclarecedor, luminoso y lleno de lecciones sencillas pero cruciales. No me quiero extender en comentarios, porque realmente siento que me removió muchas emociones. Baste decir que, a final de cuentas, el título de este film resume su esencia, y no le queda grande. 

miércoles, 20 de febrero de 2013

Movie Time! - "Lincoln"

Título en español: Lincoln
Director: Steven Spielberg
Año: 2012
Escritor: Tony Kushner (guión) y Doris Kearns Goodwin (historia)
Protagonistas: Daniel Day-Lewis
** (Nada memorable)

Es harto sabido que el cambio social no ocurre fácilmente, y que la adaptación del marco legal al cambio social es incluso más difícil. En tal sentido la historia norteamericana, al igual que la historia de todos los países, se ha visto enriquecida por la aparición de caracteres extraordinarios que han impulsado y liderado esos cambios. No me cabe duda de que en el contexto estadounidense, esta película tiene mayor valor y significado, mucho más considerando que los paralelismos históricos con el momento político que se vive actualmente son insólitos. Lincoln, como Obama, es un personaje interesantísimo en sí mismo, uno de esos caracteres que marcan su época y cuya grandeza pocos pueden discutir (o pocos podrán en un futuro no muy lejano).

Este film retrata muy bien al personaje en cuestión, y el momento histórico que definió. Sin embargo, volviendo al interés cinematográfico del film, creo que hubiese sido más interesante un planteamiento un poco más atrevido. Tal vez he estado pensando demasiado en lo que logró Clint Eastwood con Nelson Mandela en Invictus: una combinación de historia, desmitificación y humanización del personaje, y entretenimiento. Pero este no es el caso. Lo de Spielberg es la superproducción y el engrandecimiento. ¿Pero cómo se engrandece algo que ya es grande? Se vuelve aburrido. Repetido. Carece de interés. Como ejercicio de recuento histórico, el film es una joya, pero termina resultando similar a ver un documental de History Channel excesivamente largo. 

Las actuaciones son muy destacables, grandes actores haciendo un muy buen trabajo. Daniel Day-Lewis es maravilloso, pero debo confesar que su trabajo en este film no me parece que supere al de Hugh Jackman en Les Misérables. Tal vez su mayor mérito haya sido permanecer en caracter y llenar las expectativas -que por tratarse de un personaje del calibre de Lincoln, son evidentemente altas-. En lo personal, destacaría más la actuación de Sally Field, estupenda desde cualquier ángulo. La producción, también hay que reconocer, es excelente, y no podría esperarse menos de Spielberg: vestuario fenomenal, fotografía meticulosa, diseño de producción impecable. Sin embargo, creo que todo sucumbe bajo el peso de un guión demasiado tradicional y grandilocuente. El resultado es el film más aburrido del mundo. A-BU-RRI-DO, con todas las letras en mayúscula. 

domingo, 10 de febrero de 2013

Movie Time! - "Beasts of the Southern Wild"

Título en español: La Niña del Sur Salvaje
Director: Benh Zeitlin
Año: 2012
Escritor: Lucy Alibar y Benh Zeitlin (guión); Lucy Alibar (historia) 
Protagonistas: Quvenzhané Wallis, Dwight Henry
**** (Hay que verla!)

De esto se trata el cine independiente norteamericano: de contar historias complejas y dramas reales que los grandes estudios evitarían, y de hacerlo sin edulcorantes, ni giros inesperados, ni finales complacientes, ni fórmulas cinematográficas gastadas. Al no apuntar a un público masivo, se puede explorar la profundidad emocional de ciertos temas desde un punto de vista meramente contemplativo, sin la odiosa pretensión hollywoodense tradicional de ofrecer soluciones, de hacer crítica social, o desbordarse en sentimentalismo barato. Ni siquiera es necesario ceñirse a los conceptos esquemáticos de cómo debe narrarse una historia, y en este punto la película puede volverse algo tediosa para quienes están buscando una narrativa conservadora, con principio, cuerpo y fin.

Si bien es cierto que algunos espectadores sienten la necesidad de ver historias conocidas con las que se puedan identificar, el planteamiento de este film es exactamente opuesto: llevarnos a recorrer una realidad que la mayoría ni siquiera imagina, desde un punto de vista para la mayoría olvidado. El resultado es un boleto de vuelta a nuestras más remotas ansiedades infantiles, cuando intentábamos darle sentido al desconocido mundo que nos rodeaba. Las circunstancias son absolutamente distintas (como lo son para todos), pero la composición de nuestra lógica interpretativa a esa edad es bastante similar.

Es necesario abordar la importancia del rol que jugó Quvenzhané Wallis en el logro de la intensidad del film, aunque pueda resultar repetitivo dada la atención que ha recibido esta niña tanto de la crítica como del público. Si bien pudiésemos admitir que no se trata de una "actuación" en su sentido más estricto, su ingenuidad y pureza son el catalizador de toda la energía emocional subyacente en la historia, y si el director quería arrastrarnos hasta el punto de vista infantil ante ciertas preguntas, verdades y conflictos existenciales, hay que admitir que no lo hubiese logrado de manera tan eficiente de no ser por ella. 

Aunque algunos puedan verlo como sobrevaluado, este film es una excelente opción para quienes disfrutan este tipo de cine. Altamente recomendable.

sábado, 2 de febrero de 2013

Movie Time! - "Django Unchained"

Título en español: Django sin cadenas
Director: Quentin Tarantino
Año: 2012
Escritor: Quentin Tarantino (guión e historia) 
Protagonistas: Jamie Foxx, Christoph Waltz, Leonardo DiCaprio
***** (Clásica!)

Nadie sabe de venganza más que Quentin Tarantino, y sus aportes al cine contemporáneo son tantos que las expectativas crecen en cada film que entrega, e invariablemente supera esas expectativas. Y lo hace en grande. Django Unchained es toda exceso: excesiva violencia, excesiva retórica, excesiva truculencia y excesiva duración. Pero eso es exactamente lo que Tarantino hace: no hay motivo para utilizar una sola bala en matar a uno de "los malos" si puede detonarse todo un estudio, no es razonable acortar palabras cuando en la retórica está el sabor del film, no hay por qué simplificar la historia si las complicaciones son tan cinematográficamente ricas, y no importa el tiempo cuando el espectador está en éxtasis. Lo he dicho antes y lo volveré a repetir todas las veces que vea un film de Tarantino: cuadro por cuadro, todo está perfectamente diseñado para construir una película de culto. Increíble su habilidad para escribir escenas de profunda intensidad dramática, que van creciendo en tensión y provocando angustia en el espectador, que sabe que en cualquier momento se desatará algo grande. Cada vez la tensión es mayor. Cada vez el desenlace es mejor.  


Después de tantos westerns que fui forzado a ver en mi niñez, nunca pensé que vería uno voluntariamente, mucho menos que me gustaría tanto, y cuánta falta me hizo verlo con mi padre. Creo que él lo disfrutará tanto como yo o tal vez más. 

Un guión brillante y perfecto... Sin exageración: es perfecto. Actuaciones extraordinarias y sin desperdicio (ni Scorsese puede ofrecer un DiCaprio más intenso y mejor acabado). Nada que discutirle a este film, otro clásico al instante. Perfectamente puedo tomar mi comentario sobre su predecesora inmediata, Inglorious Basterds, para describir este film: "visualmente, el film es una maravilla. El manejo de los colores, la luz y las innumerables referencias de otras películas es simplemente fantástico. Secuencias, encuadres, tomas elaboradas... todo un trabajo minucioso que se convierte en festín visual para la audiencia. La violencia y la muerte no pueden ser retratadas de una manera más hermosa e implacable. No se trata de gore, es un deleite sangriento. Las actuaciones están en perfecta sintonía con la intención del director: oscilan entre el drama y la caricatura hasta lograr un balance perfecto, y vuelven a nacer esos personajes icónicos a los que Tarantino nos tiene acostumbrados. La banda sonora - otro de esos elementos determinantes en el cine de Tarantino - es colosal. Imposible imaginar el mismo film sin esa música".

De principio a fin, este homenaje al spaghetti western es imperdible, una joya del séptimo arte. Toda la gloria para Tarantino no es suficiente. Hay que crear un nuevo pedestal. Él se lo merece. Y de verdad no quisiera ser yo quien le deba algo a este hombre, porque como dije al principio, nadie sabe de venganza más que él.

jueves, 31 de enero de 2013

Movie Time! - "Les Misérables"

Director: Tom Hooper
Año: 2012
Escritor: William Nicholson y otros (guión); Víctor Hugo (historia) 
Protagonistas: Hugh Jackman, Russell Crowe, Anne Hathaway, Amanda Seyfried
**** (Hay que verla!)

No es fácil comentar esta película. Tal vez "Hay que verla" no es la forma correcta de decirlo, y más bien deba usar "Hay que padecerla". Permítanme explicarme: es una excelente película, tal vez la mejor adaptación que se ha hecho de la legendaria novela de Víctor Hugo, y a todas luces una producción extraordinaria que crecerá en la memoria conforme pasen los días, y los años. Tal vez sea ésta la mejor versión de un film tantas veces realizado, aunque como Romeo y Julieta o Sherlock Holmes, la vida de estos caracteres esté destinada a la repetición sempiterna. Sin embargo, como concepto de entretenimiento inmediato, no sirve: es abrumadoramente pesada, innecesariamente lenta y desconsideradamente larga. Eso sin mencionar que, para quienes no lo sepan a estas alturas, es un musical en serio. Musical. Todo. Cantado. 

Elementos destacables hay muchos. Comencemos por las actuaciones: Anne Hathaway y Hugh Jackman crecen como actores de una manera para mí insospechada. Ambos actores me agradaban, pero luego de esto entran en una categoría mucho más alta. Ella participa brevemente, pero su rol queda clavado en la mente del espectador como un fantasma, una sensible ausencia, e incluso días después su voz desgarradora resuena en la memoria, cruda, tormentosa. Él carga el peso de toda la producción sobre sus hombros, no sólo transmitiendo fielmente toda la gama de sentimientos que es capaz de generar un corazón humano, sino además cantando extraordinariamente mientras lo hace. Nada fácil esto último, considerando que la música podría distraer tanto al actor como a la audiencia del carácter sombrío de la acción que se desarrolla. No he visto Lincoln aún, pero parece injusto que no sea Hugh Jackman el favorito para el Oscar en esta oportunidad. Jean Valjean es el personaje de su vida, y no me extrañaría que, como suele ocurrir, el año que viene le terminen dando un Oscar de consolación por algún papel mediocre. 

Muy lamentable, por otra parte, lo que ocurre con Russell Crowe: quien sea que le otorgó el papel de Javert merece ser demandado por arruinar una película en la cual los talentos iban bastante parejos, del mismo modo que merece la demanda el mismísimo director. Entiendo que Hooper quería realismo, que el drama se sintiera en la voz de los personajes, y por ello el sonido no fue sustituido por una pista. El experimento dio resultado con todos los demás actores, pero en el caso de Russell Crowe tenían que haber sacado el comodín de Milli Vanilli. Ese señor no canta, y no hay forma de verlo de otra manera. Cada vez que abre la boca, el tono del film decae, porque resulta una distracción insoslayable. 


En lo referente a la producción, estamos frente a una obra de arte. Imposible no recordar grandes musicales de mediados del siglo pasado, como Oliver! o incluso The Sound of Music. Mucho se ha comentado del sentido revolucionario que trató de enfatizarse en esta adaptación del musical, tal vez intentando convertirlo en una lectura del zeitgeist al acercarlo al movimiento "Occupy", pero si era esa la intención creo que no fue una propuesta exitosa y, como el mismo movimiento, quedó en un limbo, sin cuajar del todo ni llegar a destino alguno. Sin embargo, sólo por la grandeza de la producción y por la dirección tan ambiciosa vale la pena verla. O padecerla. 

domingo, 27 de enero de 2013

Movie Time! - "Silver Linings Playbook"

Título en español: El Lado Luminoso de la Vida
Director: David O. Russell
Año: 2012
Escritor: David O. Russell (guión); Matthew Quick (historia) 
Protagonistas: Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Robert De Niro
**** (Hay que verla!)

Una comedia romántica perfecta para tiempos imperfectos, o un dramón disfrazado de comedia, este film me agarró por sorpresa. La trama parece sencilla, o tantas veces repetida que está lejos de sorprender a nadie, pero hay que admitir que el tratamiento del tema está muy, muy bien. Al final, creo que no es comedia, sino que uno termina riéndose nerviosamente por una de dos razones: 1) porque lo que está ocurriendo en pantalla es realmente fuerte y la risa es el único escape, o 2) porque uno se identifica con alguno de los caracteres (o con todos) a tal punto que lo mejor es reír para no levantar sospechas. En cualquier caso, creo que eso habla muy bien de la construcción de los personajes: son complejos, humanos, y sobre todo muy bien retratados por actores que comprendieron de entrada esta rara combinación de drama y comedia. 

Hablando de los actores, hay que hacer mención del trabajo de Jennifer Lawrence. Su rol tal vez no parezca escrito para un Oscar, pero no en vano se le menciona como la única competidora real de Jessica Chastain (Zero Dark Thirty) de cara a estos premios: esta chica hace maravillas con un papel aparentemente sencillo. Su presencia comanda la escena con sutileza y a la vez con fuerza, y se le ve crecerse en pantalla como una especie de Katharine Hepburn contemporánea. Su ímpetu queda grabado en la mente del espectador. Ya sabíamos que podía actuar, ahora marca su impronta en este personaje, que bien podía haber pasado sin pena ni gloria, convirtiéndolo en obligante. El espectador queda indefenso, con necesidad de ver más de ella. 

Silver Linings Playbook es una interesantísima opción en cartelera, una de esas pocas películas ligeras que, por bien hechas, sobreviven el paso del tiempo. 


Movie Time! - "Life of Pi"

Título en español: Una Aventura Extraordinaria
Director: Ang Lee
Año: 2012
Escritor: David Magee (guión); Yann Martel (historia) 
Protagonistas: Suraj Sharma, Irrfan Khan, Adil Hussain
***** (Clásica!)

Quisiera tener otra clasificación más alta para dársela a este film. Es todo lo que debe ser una película, y mucho más. Bien merecido lo tendría si arrasara con todos los premios de la Academia, y habría que inventar algunos otros sólo para elevarla a donde tiene que estar y estimular a más gente a verla. Así de buena es. 

Comencemos por lo más obvio, que son los méritos técnicos: fotografía, edición, efectos especiales y sonido se unen para darle vida a un mundo alucinante, donde lo real y lo mágico se fusionan y dejan al espectador sin aliento. Ya es conocida la historia de cómo en principio se consideró que esta historia sería imposible de filmar, y cómo la testarudez de Ang Lee probó lo contrario, pero cuando uno escucha eso sin haber visto el film es fácil pensar que se trata de un bodrio al mejor estilo de James Cameron. Pues olvídense de Pandora, Avatar no le llega a los talones a esto. No existe un recurso técnico mal aprovechado en este film, ni colores inexplorados, ni paisajes mal retratados, y sólo por ese lado ya vale la pena verlo. 

Sin embargo, suele ocurrir en este tipo de largometraje que se haga evidente la falta de balance y proporción entre forma y contenido, y creo que lo más destacable en este caso es que no sea así. La historia es sencilla, pero con una profundidad filosófica contundente. No sólo es el guión una clase magistral de narrativa, sino además con parábolas aparentemente ingenuas, se nos lleva a un viaje de auto-exploración muy intenso. Los recuerdos de familia, la niñez, el aprendizaje de las lecciones más duras de nuestra infancia, la religión, el más allá, el sentido de pertenencia social... todos estos temas y muchos otros respiran a través de las palabras, todas cuidadosamente elegidas en un guión justo y preciso. Así, la belleza demoledora de las imágenes es apenas el contexto para un viaje interno bastante significativo. 

Ang Lee dirige como sólo él puede, ya nos ha brindado mucho en el pasado, mas sigue teniendo muchos ases nuevos bajo la manga. A ratos Crouching Tiger, Hidden Dragon, a ratos Taking Woodstock, y sin duda con muchas propuestas novedosas, Ang Lee vuelve a mostrar aquí que es un maestro, y como gran parte de su filmografía, esta película será materia de estudio y referencia en años por venir. 

No dejen de ver esta película, se los pido por favor, y de hacerlo en gran formato y 3D. No lo lamentarán. 

viernes, 25 de enero de 2013

Movie Time! - "Argo"

Título en español: Argo
Director: Ben Affleck
Año: 2012
Escritor: Chris Terrio (guión); Antonio J. Mendez y Joshuah Berman (historia) 
Protagonistas: Ben Affleck, Bryan Cranston, Alan Arkin, John Goodman
**** (Hay que verla!)

No puedo comenzar sin antes comentar que me resulta muy mortificante cuando algo standard  termina siendo inmerecidamente ovacionado por la crítica. Es algo que sólo habla del harto conocido poder de la maquinaria publicitaria de los grandes estudios. Argo es un film bastante bueno, no cabe duda, muy bien dirigido, estupendamente actuado e impecablemente producido, pero cuando hay tanto esfuerzo en vendernos que es la octava maravilla o el mejor film del año, es natural que crezcan las expectativas, y la verdad es que no es para tanto. 

Como film de suspenso, Ben Affleck logra su cometido cabalmente: el ritmo va en un crescendo lento pero seguro, y desemboca en una escena climática muy bien lograda. Como film histórico, también hay que destacarlo: hay un evidente esfuerzo de investigación y producción, y el resultado es pulido, redondo. La historia, más allá de estar basada en hechos reales, está muy bien manejada, y como espectador aprecio muy particularmente el que no se haya caído en el patrón maniqueísta habitual de las grandes producciones que suelen endiosar a "los buenos" y ridiculizar a "los malos". Los personajes, más bien, son dotados de cierta multidimensionalidad humana, aunque aquí hay que acotar que la construcción de los caracteres principales se queda algo corta y carece de profundidad: algunos brochazos de sensibilidad para humanizar al personaje central se quedan a medio camino, más como interrupciones innecesarias a la trama que como parte de la misma, y el resto de los personajes quedan inexplorados, como actores descontextualizados en una coyuntura aislada.

Hablar de la dirección de Ben Affleck sólo sirve para aumentar la insatisfacción: sí, es una película bien dirigida, pero no, no hay un aporte extraordinario o digno de mención singular. Hay una absorción bastante eficiente de los elementos más característicos del cine de suspenso, pero no hay planteamientos nuevos ni fuera de lo corriente. Los créditos finales son, tal vez, la parte más interesante y a la vez más irritante, un guiño a la naturaleza histórica del film que se convierte en suerte de llamado de atención al espectador: "¡Miren lo que logramos, aplaudan!". E incluso entonces, no es nada que no hayamos visto antes. 

Sin embargo, no lo tomen a mal, es una buena película. Es lo que debería ser el standard de las películas de suspenso: historia bien hilvanada, producción esmerada, breve pero contundente (y la brevedad se aprecia mucho más en un año plagado de filmes interminablemente largos). Sólo hay que manejar las expectativas, porque no es lo que nos han vendido, y pasará al olvido con gran facilidad.


domingo, 7 de octubre de 2012

Bipolar Caracas


Caracas verde, salvaje, exuberante.
Caracas miserable, ruidosa, apurada. Todos tienen prisa. Todos quieren llegar primero. ¿A dónde? ¿A qué?
Caracas renovada, creciendo hacia arriba, hacia abajo, hacia los lados.
Caracas venida a menos, corazón roto y palpitante.
Caracas sin libertad de movimiento ni de nada, me has alienado a más no poder.
Caracas deliciosa, cálida, joven, me has enamorado como nunca imaginé.
Vibras en mis venas, Caracas, para bien y para mal: con rabia, con excitación, con tristeza, con miedo, con amor profundo, con dolor inenarrable.
Ganas intensas de llorar todo el tiempo, Caracas: contigo, por ti, por tu culpa y gracias a ti.
Caracas hambrienta. Caracas llena de sabor. Olor a lluvia, a tierra, a selva, a trópico, y a mierda.
Caracas, madre desalmada que devoras a tus hijos.
Caracas de mi pasado, laberintos de la memoria, recuerdos vívidos de ayer.
Caracas, ciudad borrada, derribada y vuelta a construir, recuerdos barridos, lavados, heridos, destruidos, oxidados, enterrados.
Caracas, destino por nacer.
Me voy, Caracas. Me voy. No quiero volver.
Me voy, Caracas, y ya te extraño.
Adiós, Caracas.
Con mi hogarcito a cuestas y el corazón hecho trizas, sigo llorando: contigo, por ti, por tu culpa y gracias a ti.
Te odio, Caracas. Te amo.

viernes, 21 de setiembre de 2012

Novedades en el frente

Mi intención no era hablar de esto, pero por el título no pude dejar de contar una anécdota. Tenía yo unos seis años, y como buen gordito, detestaba ir a la clase de natación. "Detestar" tal vez no sea el verbo correcto, porque mi sentimiento hacia cualquier actividad deportiva era algo más intenso, visceral y profundo, mezcla de odio, rabia y terror. Pero a falta de otro verbo, utilicemos "detestar". El asunto es que siempre que debía ir a clases de natación, cualquier excusa, consciente o inconsciente, era buena para escabullirme. 

Un día olvidé que me correspondía ir a la piscina (lo juro, lo olvidé, no fue a propósito), y tomé el transporte escolar a mi casa. Al llegar, me extrañó enormemente que mi mamá no estuviese esperando en la puerta como de costumbre. Obvio, la pobre estaba en la piscina del colegio, tal vez desesperada pensando que alguna calamidad habría prevenido mi llegada. Toqué muchas veces el timbre de casa, y nadie contestó. Fue entonces cuando mi vecino, un señor muy amable que hasta ese momento yo no conocía y que tenía una hija espantosa de mi misma edad, preocupado al verme solo y al borde del llanto, sugirió llevarme a su casa mientras esperaba a mamá, y colocar una nota en la puerta para que ella supiera dónde encontrarme. Obedecí inocentemente, más porque no tenía otra opción que por mi proverbial respeto a los mayores. No me vengan con aquello de no hablar con extraños y mucho menos seguirlos a su casa, que después de esta experiencia bastante me lo recalcaron. Tampoco vayan a creer que en la casa del vecino ocurrió algo traumático, porque no fue así (bueno, asumiendo que compartir unos minutos con la hija horrenda del vecino no califica como traumático). 

Lo que ocurrió fue bastante tonto, pero no menos memorable. El vecino me dio lápiz y papel para que escribiese la nota con mi propia letra, y me dictó el mensaje que debía escribir: "Estoy en el frente". De nuevo obedecí, pero con algo de horror: "el frente" era algo que yo conocía muy bien por prematura exposición a la teleserie Candy Candy. "El frente" era donde se desarrollaba la guerra horrible en la que Candy era enfermera, donde Archie moría en un accidente aéreo y donde Candy se reencontraba con Albert luego de que una explosión nefasta lo dejara amnésico y, creo recordar, temporalmente ciego. Si bien yo entendía que la nota también podía interpretarse como que me refería a la casa del vecino, en mi imaginación paranoica infantil (sí, he sido paranoide desde que tengo uso de razón), mi dulce madrecita seguramente pensaría que no había ido a natación porque me habían mandado a la guerra. Afortunadamente, justo en el momento en que colocaba la nota en la puerta de mi casa, mamá llegó, angustiadísima y vuelta un mar de llanto, pero muy aliviada de verme ahí. Desde entonces, cada vez que veo o utilizo la expresión que titula esta nota, recuerdo ese episodio de mi infancia.

Pero tal como señalé al principio, no era ese mi tema de hoy. Mis digresiones son cada vez peores, parece. Lo que hoy me atañe es aprovechar el primer día de la primavera para comentar algunas de las cosas que han ocurrido desde mi última nota. De más está decir que fallé una vez más en mi promesa de intentar ser más consecuente en mis actualizaciones, pero tal como mencioné la vez anterior, no puedo regir mi vida por las expectativas de los demás en cuanto al cumplimiento de mis compromisos (¡BUAJAJA! Descarado irresponsable que soy). 

¿Y por qué valerme del primer día de primavera? Pues bien, hace algunos días, aprovechando la subida de temperatura que comenzó a sugerir el fin del invierno, salí a patinar como tenía meses sin hacer. La sensación fue indescriptible, una vorágine de energía física, mental y anímica cercana al éxtasis. Comprendí, entonces, que el invierno me tenía algo amodorrado, y que va siendo hora de soltar la frazada y emprender acción. Ahora siento tener una renovada disposición a hacer cosas (incluyendo retomar el blog), y la verdad no podría asegurar que exista alguna relación con el clima, la astrología o el fin del mundo, pero me pareció apropiado comenzar (o expresarlo) justamente hoy.

Como pueden ver, vuelvo a divagar. Muy a pesar de ese estado adormilado en el que me atrapó el invierno, tampoco puedo decir que estuve hibernando. Estos fríos meses también me dejaron un importante número de revelaciones sobre mí mismo, mi naturaleza y mis próximos pasos, pero no es mi intención aburrir a nadie con un recuento esquemático de iluminaciones bastante difíciles de explicar sin lanzarme a mayores y más profundas digresiones. Baste decir que me siento muy bien. Amo esta ciudad, y estoy disfrutando enormemente explorar la naturaleza humana, a través de mis nuevos amigos, de los que ya tenía y siguen presentes, de los extraños, y sobre todo de mí mismo (que ya bastante enrevesado soy). Veremos qué trae la primavera.


miércoles, 16 de mayo de 2012

De vuelta, desde Buenos Aires - y reflexionando sobre cosas aparentemente obvias


He estado posponiendo el sentarme a escribir sobre todo lo que he vivido en los meses pasados, a ciegas del por qué. En varias oportunidades he pensado que se debe a una manía hasta ahora no escudriñada de procrastinar. Sin embargo, creo haberme dado cuenta hoy de que en realidad no es una razón tan fortuita. Hay algo más. Y me he dado cuenta de que no sólo he estado posponiendo escribir, sino también muchas otras cosas de importancia, todas por la misma razón: una ansiedad social que me ha estado consumiendo por años. Sí, tal vez más de uno entre quienes me conocen levantará una ceja sin querer dar crédito a lo que digo, aunque me he cansado de repetirlo: soy, en esencia, tímido. Pero no acaba en mera timidez lo mío, no vayan a creer. Soy también profundamente inseguro, y uno de mis mayores temores es decepcionar a alguien -a quien sea-. Y ese temor a decepcionar salpica e invade cualquier actividad, desde escribir en mi propio blog hasta vivir como se me antoje, obligándome a pensar quince veces antes de escribir cada palabra para terminar no escribiendo nada, y lo mismo con todo.

Parece una idiotez, pero hasta hoy me doy cuenta. Hasta ahora he venido enmascarando esa timidez, esa inseguridad y ese terror irracional a decepcionar a los demás tras una extroversión forzada y auto-impuesta. No sé si he tenido éxito, la verdad a ratos pienso que sólo he logrado ser percibido como arrogante y, en último término, como alguien insoportable, pero eso ya es otro asunto. Lo que me atañe en este momento es explorar el por qué de esos miedos, el por qué han tomado control de semejante manera. Inevitablemente, cuando uno se enfrenta a un descubrimiento de estas dimensiones (no se rían, para mí realmente es un descubrimiento grande, muy grande), lo primero que viene a la mente es rebobinar, irse tan atrás como sea posible para ver dónde empezó la tortura auto-infligida. Obvio, lo más rápido es retroceder hasta la infancia y echarle la culpa a los padres.

¡Uy! ¿Pero en qué me estoy metiendo? Ya voy a empezar a hablar de pasados remotos (bueno, ni tan remotos) que no pueden ser analizados de manera objetiva. Ya voy a empezar a hablar de cómo mi papá pretendía que yo fuese perfecto (por aquello de que Cristo dijo que uno debía ser perfecto como el Padre celestial es perfecto), y de cuántas lágrimas me sacó -y, supongo, de alguna manera me sigue sacando- por no serlo. O voy a asirme de mi educación católica (que no requiere mucha explicación para que entienda el mundo cualquier sentimiento de culpa posible, en esta vida y al menos cinco vidas futuras). Ya voy a empezar a buscar el culpable... Esta ruta es peligrosa, y para ser honesto conmigo mismo, muy injusta. Es tan simple como entender que mi papá es, ni más ni menos, un ser humano. Tan imperfecto como yo. Eso es algo que entendí bastante temprano en la vida, así que no puedo caer a estas alturas en la soberana ridiculez de echarle la culpa de mis temores actuales. Lo mismo va con el catolicismo, del que tomé lo que me sirvió y me sirve y evidentísimamente deseché lo que no.

¿Por dónde sigo? El pasado no parece un buen lugar. Y ahora que lo escribo (¡caramba! esto de escribir de verdad puede ser revelador y catártico), creo que otro de mis males, que obviamente refuerza la ansiedad social, es que sobre-analizo TODO. ¿Qué hago yo buscando el por qué? ¿Qué gano? No voy a resolver esto rápido si me estanco en buscar razones que luego yo mismo voy a rebatir con argumentos aparentemente racionales (aunque tal vez muy en mi interior sepa que de racionales no tienen nada). ¿Qué ruta transitar? Creo que lo más sano, para mí y para ustedes (que ya deben estar aburridos de tanta ida y vuelta), es que comience por el final: no me la calo más. Tengo el firme propósito de asumir quien soy, con todos mis problemas, inseguridades, carencias, excesos (esa es la parte divertida, de esos nunca me avergüenzo), y para colocar la cereza del pastel, me comprometo firmemente a dejar de analizar si decepcioné, decepciono o decepcionaré a alguien. A final de cuentas, cada quien se creó sus expectativas solito o solita (con algo de ayuda mía, es verdad, pero... bueno, no quiero esa responsabilidad y no la tomo... ya, ¿ven qué fácil?). Tal vez, he de reconocer, toda esta actitud de I-don't-give-a-damn no es más que otra artimaña de mi mente para volverme a componer la misma máscara de la que hablaba... Pero en el fondo creo que no es así, porque estoy confesando abierta y públicamente que I DO GIVE A DAMN! Sólo quiero seguir adelante sin que esa give-a-damn-itud me continúe afectando en mis relaciones sociales, públicas, privadas, interpersonales, económicas y globales.

Entonces, volvamos al principio. ¿En qué estaba? El motivo original de esta nota es que he estado posponiendo escribir sobre mi partida de Venezuela. Después de muchos años de planificación (o, más correctamente, de correr la arruga por temor), sucumbí a una tentación que había tenido desde niño. No crean que estoy quitándome la edad: cuando el régimen político venezolano actual se instaló ya mis años de párvulo habían quedado atrás, atrasísimo. Pero resulta que esa idea de emigrar se me había instalado mucho antes, y si me pongo a hurgar el cuándo, creo poder llegar a mi más tierna infancia, cuando mi tío más querido se fue a estudiar a Bélgica, y yo, todo amor y admiración por él y su bohemio estilo de vida, fantaseaba con esos países y parajes que no había oído nombrar hasta entonces.

Conforme pasaron los años, esa fantasía se convirtió en sueño, el sueño en deseo, el deseo en planes fallidos, los planes fallidos en determinación... Y aquí estoy. A tres meses en Buenos Aires, no me he arrepentido.

Obviamente, hay mucha tela qué cortar en todo esto. Comenzando por quienes han pensado que me fui como parte de la oleada migratoria desatada por el gobierno actual, y pasando por el infame video de #MeIríaDemasiado -que, como tema, me parece algo gastado ya-, hasta quienes siguen pensando que la decisión no fue la más correcta. Pero esa tela no la voy a cortar yo, les dejo a libre elección agarrar sus tijeras y comenzar por su cuenta. Baste decir que no me fui huyendo, sino buscando, y buscando bastante. El tiempo dirá si lo que busco lo encuentro aquí, en otro lugar, o si, como Ángel la niña de las flores, terminaré encontrando la flor de los siete colores cuando retorne a mi origen, luego de haber recorrido innumerables lugares y tejido innumerables historias. Por ahora estoy aquí, y por ahora lo estoy disfrutando un mundo.

Mi próximo e inmediato objetivo es hacer nuevos amigos. En eso, créanme, puede ser una pesadilla volver empezar, pero se hace mucho peor con las limitaciones que impone la ansiedad social que ya describí... Una razón más para asumir el reto de dejarla atrás y mostrarme como mi versión mejorada: tímido, inseguro y defectuoso, pero feliz. Y para los amigos que ya tengo (y que, lejos de olvidar, me importan más y más cada día), también quiero asumir, como parte de este proceso, el compromiso de ir contando más a través de estas páginas, con más detalles y mayor frecuencia, pero no les quiero decepcionar, así que cuidadito con las expectativas :)

viernes, 6 de enero de 2012

Movie Time! - "Midnight in Paris"

Título en español: Medianoche en París
Director: Woody Allen
Año: 2011
Escritor: Woody Allen (guión e historia)
Protagonistas: Owen Wilson, Marion Cotillard, Rachel McAdams
*** (Se puede ver, pudo ser mejor)


Con toda honestidad, no comprendo por qué tanto alboroto con esta película. Siempre me ha gustado el trabajo de Woody Allen, pero este film no me parece el más destacado de su historia reciente. De hecho, creo que su película anterior, You Will Meet a Tall Dark Stranger, es mucho mejor, y marcó un regreso del humor de Woody Allen que tanto extrañaba de una manera mucho más fresca y renovada. Y no es que Midnight in Paris sea mala, simplemente creo que es otro de esos ejemplos de ideas excelentes que terminan mal ejecutadas. Todo el tema de viajar al pasado y encontrar a una serie de personajes icónicos para descubrir el sentido del valor propio está bastante bien, y suena muy interesante. También la sobre-valoración del pasado, esa misma idea tras la trillada frase de "todo pasado fue mejor". Bien que se explore, y linda manera de abordarla, pero algunos elementos del film me parecen algo tediosos o innecesarios, y en algunos puntos la verosimilitud se pierde y la trama se siente algo forzada. Es cierto que al final el guión vuelve a su carril y se redondea el sentido de todo lo demás, pero igual me quedó cierto sabor desagradable del trayecto para llegar allí. 


Debo confesar que vi esta película hace un par de meses, y había evitado escribir al respecto tratando de acumular algo de voluntad para volver a verla ante la respuesta tan positiva de la crítica, a ver si descubría en la segunda oportunidad esa genialidad exacerbada que le endilgan... pero nunca acumulé la voluntad, no me gustó a la primera, y no me voy a dejar convencer. 


Los caracteres son repeticiones descaradas de los sempiternos personajes de Woody Allen, y francamente a ratos me parece que ya perdieron gracia y vigencia. Las actuaciones, a pesar de lo que diga la crítica, me parecieron bastante blandas. Owen Wilson siempre ha sido un actor peculiar, y tal vez es una de las pocas ocasiones en las que su carácter se ajusta tan bien a un personaje (aunque en lo personal me pareció mucho mejor en The Darjeeling Limited), pero no deja de ser una suerte de Woody rejuvenecido - y ya creo que está bien del mismo Alvy Singer que regresa una y otra vez con distintos nombres. Como admirador de Woody Allen, me parece maravilloso que la crítica lo regrese a la cresta de la ola, pero en realidad no creo que este sea un ejemplo de su mejor trabajo. 

jueves, 5 de enero de 2012

Movie Time! - "Contagion"

Título en español: Contagio
Director: Steven Soderbergh
Año: 2011
Escritor: Scott Z. Burns (guión e historia)
Protagonistas: Laurence Fishburne, Matt Damon, Jude Law, Gwyneth Paltrow, Kate Winslet, Marion Cotillard
**** (Hay que verla!)

Esta sí es la manera de ensamblar un elenco extraordinario con un propósito igualmente brillante - tal vez los productores de New Year's Eve quieran tomar nota-. Debo admitir que este tipo de film cuasi-apocalíptico con ideas novedosas para arrasar con la raza humana suelen llamarme la atención, pero por lo general quedan en un limbo de pseudo-ciencia-ficción bastante decepcionante, y por ello me tomó un tiempo terminar de decidirme a ver Contagion. Sin embargo, la dirección de Steven Soderbergh fue un elemento que pesó en la balanza, y al final cedí a la tentación de verla. ¡Vaya que se nota la diferencia que hace un buen director! Creo que, precisamente, la dirección es lo más sólido de la película. Es inquietante y a la vez divertida, juega con elementos que en circunstancias corrientes pasan inadvertidos, y el resultado son imágenes brevísimas que sin palabras nos envuelven en la angustia de sabernos naturalmente descuidados, ridículamente hacinados en nuestras ciudades, y, por ende, altamente vulnerables. Así, el suspenso crece y crece, y el espectador siente morir si a alguien se le ocurre toser en la sala de cine.

El guión está impecablemente estructurado, logrando la verosimilitud hasta el último minuto. El hilo narrativo es tenso y delicado, una clase magistral de guión. Por supuesto, cuando hay tantos elementos y el crescendo de la tensión es tal, uno no puede menos que temer que en cualquier minuto el guión cederá a la incapacidad de mantener el ritmo y todo el film caerá estrepitosamente - permítanme adelantarles que eso no ocurre, y qué satisfactorio es el resultado. Las actuaciones son excelentes y bien coordinadas: aquí la estrella es la epidemia, todos los demás son sólidos secundarios, y apoyan a la estrella estupendamente. No menos puede decirse de la fotografía y la edición. Desde todo punto de vista, esta es una excelente experiencia cinematográfica - y vale la pena vivirla como tal, en una sala, rodeados de otros espectadores... y de sus gérmenes...

miércoles, 4 de enero de 2012

Movie Time! - "In a Better World" (Hævnen)

Título en español: En un Mundo Mejor
Director: Susanne Bier
Año: 2010
Escritor: Anders Thomas Jensen (guión e historia)
Protagonistas: Mikael Persbrandt, William Jøhnk Nielsen, Markus Rygaard, Trine Dyrholm
**** (Hay que verla!)


No encuentro manera de escudriñar este film sin remontarme a las disyuntivas planteadas por Thomas Hobbes en Leviatán, básicamente porque los dilemas éticos y filosóficos planteados en el film inevitablemente llevan al espectador a preguntarse si la civilización como concepto no es más que una utopía. No se presentan salidas fáciles, y si bien el guión es dirigido hacia un final aceptable o complaciente, lo cierto es que el film retrata realidades tan conflictivas y reales que la impresión general termina siendo una especie de sacudida espiritual, mental y emocional. Un grupo de personajes muy, muy bien hilados y estructurados nos muestran las múltiples caras de un mismo conflicto: ¿cómo llegar a un mundo mejor, si a veces la violencia parece la única salida? ¿Cómo aspirar a ser hombres justos en un mundo profunda y marcadamente injusto? ¿Es posible la justicia misma, si quienes la definen y aplican son tan humanos como los demás? ¿Es posible enseñar a un niño a ser civilizado y recto en un mundo donde no controlamos la mayoría de las variables? En fin, ¿"Homo homini lupus" u "Homo homini sacra res"?


La película en sí misma es extraordinaria, pues humaniza todos los dilemas mencionados en una trama bien planteada. Los personajes no son perfectos, tienen matices, y eso los hace profundamente conmovedores y cercanos al espectador. Si bien el guión puede parecer un poco manipulador, moralista, melodramático, o el final un poco obvio, es un film para  reflexionar y discutir, y realmente creo que merece la pena verlo.